
Allí estábamos, en la playa, fea playa, pero mar igualmente
y siempre, siempre, extrañaré el sonido de las olas, además que, no sé porque,
estar en la playa, me hace querer ser alguien mejor, me limpia, me sana, así no meta ni un pie en el agua.
Es como si la playa me hiciera una exfoliación espiritual.
No me gusta sentarme y parecer que disfruto de los turistas, y de la vida costosa de la playa.
Yo solo quiero estar sentada, sobre la arena... oliendo el mar, siendo amiga o enemiga –depende del día- de la brisa.
Solo quiero estar sentada, leyendo un libro y bebiendo una cerveza, sin quemarme con el sol, porque no necesito más
La playa es parte de mi vida, me gusta el mar porque es una de las más complejas cosas que existen: es sabio y peligroso.
Los colegas, se acercan a mí, me sacan del ensimismamiento en el que estaba, y proponen meternos a la playa, el “muchacho mirada- cósmica”, que me gusta esta allí, así que bueno, ¿por qué no meterme un rato?
El agua esta fría, odio el frío,
pero sonrío
-sí, esta deliciosa el agua- le reconfirmo a los demás que han dicho lo mismo.
No sé quien, y espero no saberlo nunca,
Propone que hagamos una competencia del que nade más rápido.
Todos aceptan como cuando los niños quieren jugar algo genial.•
Y me miran a mí, en un silencio tal, porque fui la única que no se animo mucho.
-No sé nadar- les dije
-¿Cómo que no?, ¿no sabes nadar? ¿en serio? - preguntaron todos asombrados, conmocionados, espasmados…(¡Oh, Dios no sabe nadar!, que insulto a la sociedad de tontos costeños, que no saben que son ribereños)
-No, no sé – dije de nuevo, muy seriamente.
Algunos se reían, y decían que era imposible que una persona, con 23 años, incluso mayor que ellos, no supiera nadar. Algunos hablaban hasta ofendidos, como si nadar fuera una obligación innata
La persona más odiosa de todos en ese grupo, una mujer; como siempre las mas odiosas cuando hay otra mujer que no es su amiga, me mira y dice con muy mala intención y con esa voz de niña rica que no soporto:
-Pero si nadar es tan necesario para la vida. No tuviste infancia ¿qué?, todo el mundo aprende eso de niño.
-sí, sí tuve infancia, mientras tú aprendías a nadar, yo leía a Poe, a Cortazar o a Lewis, gente que seguro tú no conoces.
-ah, ya…- Rió a carcajadas, sin saber que yo la estaba tratando de bruta
Los demás solo miraban, esto se estaba convirtiendo en un ring de boxeo. Algunos salieron del agua y se sentaron a esperar que se decidía hacer, otros se quedaron a ver que más cosas pasaban.
-¿Y qué harás cuando te estés ahogando?
-Pues, no creo que me ahogue nunca, sino paso más allá de donde mis pies toquen la arena.
-que tonta, o sea , ¿qué nunca conocerás el mar?
-Oye, ya esta conversación me parece tonta; conozco esto que estoy viendo ahora, y me gusta mirar más allá donde parece que hay profundidad, respeto el mar, para ¿qué violarlo nadando? (no sé porque dije eso) Alguna vez te ha preguntado si al mar le gusta que tu cuerpo nade dentro de él?
-El mar no piensa, ja!, estas amigas de “Fulanito” cada vez están mas locas.
-Que harás cuando el mar te escupa? cuando te ahogues aun así sepas nadar?
-no me pasará porque sé nadar. – dijo moviendo la cabeza como si fuera algo muy lógico.
¿?
(Silencio)
Solo el falto que sacara la lengua, y me sentiría como cuando tenia 5 años y discutía por bobadas en el colegio.
Una discusión entre dos mujeres, solo para comprobar quien tenia más poder, puede durar eternidades; igual, pensé que ella no estaba a mi altura para ponerme a perder el tiempo. “Soy demasiado exquisita para soportar estas cosas” como diría mi amigo J. F
-Bueno en fin, dejemos la cosa así…tú, ve a nadar y yo me quedo leyendo mi libro.
No entiendo porque simplemente no le dije la verdad, no quiero aprender a nadar, me da mucha pereza.
Ella siguió hablando, yo salía del mar, un poco molesta…no solo por la tonta esta y la estupida conversación, sino por la importancia que eso representa para algunas personas, ¿acaso no puedo disfrutar de la playa sino sé nadar e ir mas allá de donde se nos esta permitido?
Con el mar tengo límites, con la literatura no.
Por eso me gusta más leer y escribir, y si a eso le agrego que puedo hacer esas dos acciones en la playa, escuchando al señor mar hablando, pues es genial.
Me quedé leyendo un libro, que no era muy bueno para la ocasión, pero que me entretenía muchísimo más que los tontos con los que estaba, y se acercó él: mi chico galáctico de mirada-cósmica…que no entiendo como puede tener amigos tan tontos y huecos.
-¿estas bien?
-sí, genial.
-te traje una cerveza- dijo.
Cerveza que acepte sin pensarlo, porque necesita alcohol
- ¿puedo quedarme contigo?- preguntó mirándome las tetas detrás de los lentes oscuros.
-seguro, ¿por qué? ¿no quieres hacer la maravillosa competencia de quien es más veloz en el agua?
-No, ya he nadado muchas veces…puedo nadar otro día, el mar lo tengo siempre,
pero, no a ti silenciosa y sonriente.
Que tierno,
... Que tonto!
Que tonta yo también, por estar allí.
Él quería demostrar que estaba a mi nivel de locura, diciendo cosas sin sentido pero que al final, servían para ser halagos…
-Me gusta que no sepas nadar- me dice casi sonriendo, esperando a que yo pregunte ¿por qué?
-Ah , sí?- cerrando el libro y mirándole un poco más a los ojos
- ¿Por qué? (¡Tonta!, ¿no digo yo? siempre sale al ataque mi yo cursi)
-Porque así no te me escapas nunca con el mar, no te me puedes perder por allí en algún océano.
-Ja! (tonto y lindo) – me reí muy disimuladamente para que no se diera cuenta lo tonto que estaba siendo-
Ahh…que triste, medio tonto como sus amigos, pero me encantaba mucho, mucho, muchísimo su mirada de otro planeta que me hacia perderme y soñar con que el mundo era perfecto y hippie.
-Bueno hay cosas peores - le dije, metiendo mi cabeza en el libro- Sé volar.


3 comentarios:
si que sabes describir en tus historias. un abrazo.
Que serìa el mundo sin el mar. De literatura.
a mi me gusta buscear. estar comido por el mar en su poder, escapando de la realidad fuera. sabes que bajo del agua el celebro solomente funciona en un modus basico? se siente uno con la naturaleza y se da su insignificancia.
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