El abrazo en la tierra
Te voy a esperar debajo del roble,
precisamente a la hora inquebrantable del ocaso.
Esa en la que el fluido rosa y naranja del sol
nos hace creer de nuevo en el amor,
en la esperanza,
y en el porvenir.
Te he esperado,
quizás,
más de veinte años.
Te sigo esperando.
Entre árboles y sueños.
Entre la delicada luz
verde oliva
que se filtra por el follaje.
Entre calles adoquinadas,
calles grises que parecen aguardar la lluvia.
La esperanza del amor se esconde dentro de ti.
Crees que te has movido,
pero ahí sigue,
tan viva como el primer día.
Te voy a esperar debajo del roble
porque ya no me queda nada más que hacer
más que soñar.
Soñar
que nos unimos en un abrazo y decimos:
"Oh, qué estúpidos fuimos".
Pero construimos otras cosas
mientras nos esperábamos bajo el árbol.
Dime algo, ¿vas a venir?
La brisa es cálida.
El momento es permanente.
Huele a una canción de Gregory Alan,
y aquí te espero.
Hoy.
Mañana.
Hoy y mañana.
Te he esperado,
quizás,
un par de años,
haciéndome a la idea de que no esperaba.
Pero sí que te espero,
aquí.
Dime algo
¿Volverás?



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