viernes, diciembre 18, 2009

Quiero ser Peter pan.


sabes lo que es un beso?- preguntó wendy pasmada.
-Lo sabré en cuanto me lo hayas dado -le contestó.
Y, para no herirle, Wendy le dió un dedal.
Y ahora -dijo él- ¿puedo darte yo también un beso?
-si quieres...-contestó ella haciéndose la remilgada.
Wendy inclinó la cabeza sobre él, pero Peter sólo depositó una bellota en su mano...
"

Añoro aquellos días en los que todo sabía a caramelo
hasta las rabias.
Los días en que mi papá era un súper héroe,
sin el peso del tiempo y las preocupaciones actuales.
Y siempre me salvaba con un beso en la frente
de alguna pesadilla.

Extraño aquellos días en que mis mejores amigos eran mis hermanos,
sin las desatenciones actuales y sin los aturdimientos constantes;
jugábamos horas sin parar y nuestras únicas angustias eran
que no se acabará el tiempo para continuar inventando juegos
que al final resultaban mucho mejor de lo planeado.

Lo interesante cuando eres niño es que casi nunca nada te parece aburrido.
-Excepto las conversaciones de los grandes-
Y las cosas imposibles no existen.

Extraño esos días en los que realmente Papa Noel existía,
tiernos años en los que dormir temprano
y portarte bien
eran el indicio más fiel
para recibir los regalos...
¡qué mal que luego nos destruyan ese sueño inventado!

Añoro esos días en que mi única preocupación era "que por favor al almuerzo no sean sopas".
Mi único miedo era la oscuridad y los muñecos extraños tras las puertas.
Esos días en que a los únicos problemas que me les escondía
era cuando quebraba algún objeto de vidrio de mi madre,
y cuando mi única ilusión era ser grande
porque siempre soñaba con idear un futuro casi seguro y perfecto para mi y para todos...
ahora tengo que tentar a la suerte y tratar de disminuir sueños
para que al menos solo uno sea cumplido.

Días en los que todo estaba iluminado,
los avioncitos de papel si volaban
y los barquitos nadaban,
días en los que los amigos eran para siempre
y el precio de las cosas no importaban.

Noches en las que atrapar ilusiones
era el preludio de dormir
y contar estrellas el plan del fin de semana.


¡Es aburrido ser grande!
Porque a veces lo único que nos hace sentirnos como niños es enamorándonos.
Y esta opción, en la mayoría de los casos
es una hermosa arma invisible de doble filo.

Qué bonito eran esos días en los que el país del nunca jamás realmente existía.
No habian pobres, no habian ricos, no habian desigualdades, no habia hambre
ni presidentes negligentes, ni enfermedades mortales (solo uno que otro moco y tos)
Cuando los besos eran inocentes y se daban por dedal.
¡Qué mal que luego te das cuenta que solo era un libro de algún soñador como tú y como yo!

miércoles, noviembre 18, 2009

No me digan nada del tiempo





Necesito tiempo
para descargar mi cerebro
bala por bala
palabra por palabra
pam,
pam,
pam.


Necesito tiempo
para desintoxicar mi cuerpo
suspiro barato
amor demasiado
niño con delirios pagados
de ti por mi
de mi por ti
todo huele alcohol saturado.

A veces necesito muchísimo
tiempo
para abrir los ojos, para mover la cabeza,
para ver la hora,
para levantar la cabeza de la almohada;
y cuando lo hago a prisa
tengo un corto pedazo de sueño mal enganchado en mi
hemisferio izquierdo
y en todo el día
no pienso.

Necesito tiempo para asimilar las relaciones
por eso bebo,
para darles tiempo
para añejarlas sabrosamente,
invisiblemente en esa línea en la que las amistades
a veces no fallan
o en la que las relaciones no son liquidas, ni solidas, ni transparentes
y son sencillamente relaciones...no de esas
robóticas, feisboquianas, de correo electrónico, de mensajería instantánea
sino humanas.

A veces necesito muchísimo tiempo
para abrir los ojos, voltear la cabeza
respirar tus sueños
darme vuelta,
sonreír porque siempre estas allí.
Y abrazarme a la espalda de las noches
de todas las noches en que
una mitad del colchón huele a ti,
sabe a ti.
sabe de ti.

Necesito tiempo para enmarañar mis cabellos
para echarle agua a la tierra,
para visitar a los padres,
para entender lo que dicen,
para fumarme un cigarrillo,
para calarme el frio de la gente
para soportar las palabras indigestante de los pequeños dioses mundanos
de esta ciudad,
de esta no ciudad,
de otras partes del mundo,
de otras no ciudades del mundo
pero que por igual
todos son unos tontos con la lengua pegada en el cerebro

Necesito tiempo
para tratar no prestar atención
a las cosas absurdas
que se le ocurren
al pequeño rey de mi país
he leído,
he visto ,
he vivido,
tantas cosas
que escondida entre simplicidades
de la vida
me he planteado
no querer crecer mas
ni saber más de lo que ya sé .

Pero hay algo que no puedo negar
y que hasta los tuétanos
me gusta que lo sepas,
me gusta decirlo,
que te enteres,
que se enteren,
así me repita
y pueden estar muy seguros de eso
ellos,
tu,
yo y el mismísimo tiempo
que no necesito de él
para recomponer
clandestinamente
o legalmente
una propuesta de amor

No necesito tiempo
para ser insoportablemente feliz y
perdida enamorada
cuando me cruzo con tu mirada.

Porque lo acepto, soy adicta al amor,
especialmente a ese que
descaradamente me das tu
y después de eso, no hay tiempo
ni nada.

domingo, marzo 08, 2009

Menuda cabeza


Todo hace click, click, click dando piquetazos a su menuda cabeza...
El sopor de las ideas huele como a arroz quemado.

La muñeca de papel danza sobre el pedazo de su corazón.

Todo hace toc, toc, toc;
Los zapatos empolvados ya no están amarrados.

La pequeña dicha era solo eso:
Un instante
Una canción
Una marquilla en el reloj

Las agujetas se chorrean
y el cielo se cae a pedazitos amargos.

Todo dice adiós, adiós, adiós
Porque cuando la muñeca de papel se quema
solo quedan cenizas alrededor.