miércoles, noviembre 18, 2009

No me digan nada del tiempo





Necesito tiempo
para descargar mi cerebro
bala por bala
palabra por palabra
pam,
pam,
pam.


Necesito tiempo
para desintoxicar mi cuerpo
suspiro barato
amor demasiado
niño con delirios pagados
de ti por mi
de mi por ti
todo huele alcohol saturado.

A veces necesito muchísimo
tiempo
para abrir los ojos, para mover la cabeza,
para ver la hora,
para levantar la cabeza de la almohada;
y cuando lo hago a prisa
tengo un corto pedazo de sueño mal enganchado en mi
hemisferio izquierdo
y en todo el día
no pienso.

Necesito tiempo para asimilar las relaciones
por eso bebo,
para darles tiempo
para añejarlas sabrosamente,
invisiblemente en esa línea en la que las amistades
a veces no fallan
o en la que las relaciones no son liquidas, ni solidas, ni transparentes
y son sencillamente relaciones...no de esas
robóticas, feisboquianas, de correo electrónico, de mensajería instantánea
sino humanas.

A veces necesito muchísimo tiempo
para abrir los ojos, voltear la cabeza
respirar tus sueños
darme vuelta,
sonreír porque siempre estas allí.
Y abrazarme a la espalda de las noches
de todas las noches en que
una mitad del colchón huele a ti,
sabe a ti.
sabe de ti.

Necesito tiempo para enmarañar mis cabellos
para echarle agua a la tierra,
para visitar a los padres,
para entender lo que dicen,
para fumarme un cigarrillo,
para calarme el frio de la gente
para soportar las palabras indigestante de los pequeños dioses mundanos
de esta ciudad,
de esta no ciudad,
de otras partes del mundo,
de otras no ciudades del mundo
pero que por igual
todos son unos tontos con la lengua pegada en el cerebro

Necesito tiempo
para tratar no prestar atención
a las cosas absurdas
que se le ocurren
al pequeño rey de mi país
he leído,
he visto ,
he vivido,
tantas cosas
que escondida entre simplicidades
de la vida
me he planteado
no querer crecer mas
ni saber más de lo que ya sé .

Pero hay algo que no puedo negar
y que hasta los tuétanos
me gusta que lo sepas,
me gusta decirlo,
que te enteres,
que se enteren,
así me repita
y pueden estar muy seguros de eso
ellos,
tu,
yo y el mismísimo tiempo
que no necesito de él
para recomponer
clandestinamente
o legalmente
una propuesta de amor

No necesito tiempo
para ser insoportablemente feliz y
perdida enamorada
cuando me cruzo con tu mirada.

Porque lo acepto, soy adicta al amor,
especialmente a ese que
descaradamente me das tu
y después de eso, no hay tiempo
ni nada.