viernes, julio 30, 2010

Declaración Aleatoria (Tan cursi como globos de colores)



Afuera no ha querido salir el sol.
Aquí adentro se siente el escalofrío de un beso sin promesas.
Mercurio me rige, al menos eso dice la ciencia de la astrología.
Por las noches me dan ganas de comer tartas de chocolate con frambuesas;
cuando la brisa aügura una lluvia como la de ahora, me aturde la necesidad de darte un beso y desordenar tu cama.

Soy impulsiva de esas que llaman a las 3 de la mañana para decir "te quiero".
Algunas veces, como hoy, tengo soliloquios con un tú que me acompaña en las noches de insomnio.
También soy seria y amo con recelo mi independencia.

Tengo fobias absurdas que desconoces,
por ejemplo, que no me gusta bajar por escaleras eléctricas o que no soporto mirar espejos ni muñecas antes de dormir.

He perdido la costumbre de ser egoísta y pesimista.
Tengo un par de pecados culposos y deseos violentos que un día te contaré al oído.

Odio mi segundo nombre; no tomo chocolate caliente. No me gusta la palabra “demasiado” porque es tanto que es malo.
Duermo con cuatro almohadas, ronco cuando estoy cansada; grito cuando estoy molesta, lloro cuando siento impotencia; no me gusta dormir sola;
no me gusta ni el higado, ni los garbanzos. Tampoco me gusta el vallenato, ni el hard-core; odio los libros de Paulo Coehlo y alguna vez coleccioné recortes de las historietas de "cathy" y de charles schultz.

Puedes confiar en mí, las labores de inteligencia armada en el campo del amor,
he aprendido a escribir historias con inicios y finales… y también al revés.
Me apasiono fiel como un perro, digo pocas mentiras porque pierdo la continuidad de las mismas; digo muchas verdades, hablo mucho cuando estoy borracha y cuando estoy enamorada.

Me gusta el poker, los retos, las cerveza, el vino tinto, el tequila y el tabaco.
Me gustan los comics, especialmente los de Batman, me gusta el sexo antes de que salga el sol. Me gustas tú por la mañana. Me gustas tú por las tardes. Me gusta tener libros en la cama.

Cuando estoy triste escucho Europe de Santana, cuando no puedo dormir escucho Pink Floyd, cuando estoy idílica es Frank Sinatra.
No confió en el tiempo y me dan miedo las pequeñas y largas distancias.
Me gustan tus besos, tus ojos, tu cuerpo. La verdad es que me gustas todo tú.
Me gusta la única vocal de tu nombre. Me dan miedo tus silencios y los puntos suspensivos...

El tiempo se mueve como el resultado de un juego de azar: 2 meses, 11 semanas, 83 días, 1976 horas, 118598 minutos y 7115911 segundos desde que ando con la magia de un amor inocente, junto con el miedo infantil y adolescente. Ando como si me hubieses atado globos de colores a la espalda y no existe un rayo racional que me alerte para bajar.

Cariño, no prometo ser la mejor de las mujeres, pero conmigo te vas a divertir más.
No prometo que esta sea una declaración de amor, pero no por ello deja de ser una declaración.

martes, julio 20, 2010

My melancholy baby


La próxima vez que te vuelva a ver
sonará la canción de Charlie Parker y Dizzie Gillespie.
Yo estaré tan nerviosa que querré morderme las uñas pero lo evitaré justo cuando escuche el saxofón.
Tú, estarás de espalda esperando en el bar.
Yo acariciaré con mis dedos tus cabellos,
te diré hola como si fuera un secreto
-Hola tú.
y tú me mirarás como si me hubieses estado esperando allí sentado todos estos años,
sé que te regalaré una gran sonrisa
mientras, tú disimularás que te emociona demasiado volver a verme.
Pero con mis años no hay nada que un hombre pueda ocultarme cuando suena Charlie Parker.
Aunque obviamente,
en el futuro, tú eso no lo sabes.

Me sentaré frente a ti,
porque nunca olvidé lo mucho que te molesta que en una mesa para dos, las personas se sentaran juntas y no frente a frente.
Me sonreirás por no haberlo olvidado.
Yo prenderé un cigarro y pediré un trago; porque los malos hábitos son lo que último a lo que se renuncia, y en ese momento odiaré no haber olvidado cuantas veces desee ser tu mal hábito.

My melancholy baby seguirá sonando,
tú me hablarás de tus aburridos logros
y yo haré remembranza de todo cuando tuve de ti y de mí –mentalmente-, e incluso de cuando no estabas. Porque cuando no estabas era más difícil deshacerme de tu recuerdo.
Te volveré a sonreír,
me dirás que linda que soy,
- Siempre te recordé exactamente como ahora
yo te diré que quiero bailar, que quiero emborracharme y amanecer contigo.
- Eso se escuchará más bonito mañana por la mañana.
tú dirás que estas muy ocupado, el trabajo, la familia las cosas de la vida adulta a la que yo voy a resistirme
- (Sonrisa y apretón de mano) Créeme, yo quiero pero…
yo diré que te entiendo, aunque sea mentira.
- ...pero siempre hay algo a lo que renunciar y soy yo.
Me mirarás intensamente.
Yo beberé para esconderme.
Lo sabes,
Lo sé,
Volver a vernos ha traido como un relámpago todo lo que habíamos encerrado en un pasado tierno y cenizo.
Yo me fumaré otro cigarro, mientras haces tu crítica sobre mi compulsiva manera de fumar y alabaras los años que tú llevas sin uno, aunque en el fondo sé que en este momento quisieras fumarte un cigarro y amanecer conmigo.
(Pero eso sólo lo sabrás en el futuro, cuando nos volvamos a encontrar.)

Me tomaras de la mano y me abrazaras.
Recordaremos cosas graciosas de hace muchos años, de estos años ,
Te diré que te amé mucho más de lo que podrías recordar,
- La vida marcha extraña cuando tú no estás. A veces quisiera solo olvidarte.
tú dirás que tú también me amaste y es triste porque es verdad, pero tú si me olvidaste.
- Los amores incompletos siempre se encuentran.
te diré adiós
- Pero no quiero ser parte de una historia incompleta.
Y en el futuro, sólo en el futuro cuando nos volvamos a encontrar.
Sabrás que este adiós es de verdad.
Y me abrazarás como si pudieras detener el tiempo y hacer que este abrazo fuera el comienzo y no el final.

jueves, julio 15, 2010

A las seis de la mañana


Bebí un sorbo de café y sentí el grito silencioso de mi ulcera.
Nena, tú y tu café me dan ulcera,
tú y tus lagrimas al amanecer me dan ulcera
en el estomago, en el corazón y en el hemisferio izquierdo.

Dejaste tu té al lado de la cama, como un testigo reprochador con balas hirvientes.
Dejaste los sueños debajo de la almohada, como un souvenir que habías estado coleccionando por años.
Lo habia decidido al mirar tu silueta durmiendo la noche anterior y me prometí a ti y a mí (sin que lo supieras) que antes de que saliera el sol la historia que habíamos inventado con globos de jabón, sin el colorín colorado, quedaría concluida.

Hiciste muchas preguntas,
como los test,
como las sabanas arrugadas.
como el sol tras la ventana,
como las paredes,
como el hombre rayo con su megáfono en la calle.
como los niños cuando se les hace daño.

En ese ring de boxeo perdí los contornos y preferí regalarte silencios.
Pero tú: Boxeadora profesional en estos asuntos de remendar amor,
te lanzaste sobre mí con golpecitos bajos
como tu vocecita tierna a las seis de la mañana,
los besos en la espalda, los “no lo entiendo”, los “te quiero”, los “podemos solucionarlo”.

Y ¡bah! que esto no lo hago por un asunto sentimental, lo hago por mi salud.
Lo dije así sencillo y sin pensarlo: "Nena, tú y tu amor me dan ulcera"
Tu mirada y tu voz no parecían ya de seis de la mañana,
se clavaron a mí como dardos envenenados
bebiste tu té caliente de un sorbo, así como mis palabras.
La indignación de tu amor salió de tus ojos.
Tú saliste por la puerta, sin remilgos.
No, esta vez no era el café, ni era tu amor, ni tus gotas de lluvia los que amenazaron con reventar mi cráter péptico,
esta vez - y no lo había sentido antes- era el miedo de sentirme solo.