
::::SUPERMAN::::
Parte I.
Nadie me va a creer porque no soy superhéroe, pero de lo que estoy segura es que alguna vez viví con alguno de ellos.
Son personas normales, como tú y yo…
o bueno, nosotros somos los normales, ellos
más bien podrían ser “anormales interesantes” .
Comenzaremos hablando de superman, que por estos días me ha dicho que quiere renunciar, que no resiste más las injurias de este mundo mal agradecido…
El hecho de ser superhéroe y distinguida personalidad pública,
lo cohíben de ciertos privilegios humanos, como los de tirarse un pedo,
robarle a una anciana,
o decirle piropos ofensivos a las chicas flacas que pasan por la puerta de su casa.
Nunca duerme hasta pasadas las 8 de la mañana,
excepto los domingos que no duerme, porque amanece con la borrachera o la resaca del día anterior.
Así que los domingos, se bebe todas las cervezas que sobraron del sábado,
desayuna un par de huevos fritos con mantequilla mavesa
y luego se tira al sofá a leer comics…o algún periódico viejo,
no le gusta saber nada de la actualidad, dice que saber mucho lo aleja de sus sueños.
Él tiene ciertas reglas para los domingos, como la de no volar, o correr increíblemente rápido, y la más importante, cumplir alguno de sus 672.899 sueños.
Aunque nunca me ha hablado de sus sueños, pero, bueno yo le creo
o usted no le creería a superman con sus 672.899 sueños?
Por las tardes se va a caminar,
Justo a las 4:01 pm
se coloca unas chancletas azules
y unos jeans cortos, la camisa esa blanca
corroída por el tiempo, que dice “orbitel”
Y antes de cruzar la cuadra, a las 4:12 pm
se encuentra con el señor de los helados, se compra una paleta
de agua sabor a limón, esas que cuestan 500 pesos
y sigue caminando,
todos los domingos es igual,
se entristece de ver las reuniones familiares en las puertas de las casas,
o los novios que caminan juntos,
saluda al loquito de la cuadra:
-¿Qué más Hugo?
- Aquí dándole, dándole – mientras saca del basurero unas botellas de old parr con algunas gotas de preciado licor.
A superman, le molesta mucho la breve y quieta felicidad de los domingos, porque parece una felicidad prestada, hipócrita, malograda, pero envidiada por los que no tiene nada.
Uno de sus superpoderes le da la ventaja de poder ver chicas desnudas caminando a su lado, y eso le hace sonreír, y olvidarse de las felicidades acolchonadas. Así que camina 10 cuadras, mirando el tamaño, color, y saboreando la dulzura de un par de buenas tetas.
A las 5:49pm llega a la caseta telefónica,
se queda allí contemplando el teléfono e imaginando que una chica ardiente lo llama,
Superman se queda allí, horas plantado en la caseta telefónica, hablándole a alguien o a nadie a través del auricular que da tono de ocupado, y le exita. Masturbándose sin que nadie lo vea. Mientras Susana, la chica imaginaria de ese domingo, le susurra algo más fuerte que la kriptonita.



