jueves, mayo 22, 2008

Carta de mariposas a Hongos.


Ya no sé nada de memo, ni de Muriel…ni de ella
De esa mariana que parece marciana.
Ayer por la noche estuve pensando mucho en ti, en aquellos días
De medianas alegrías. Esos días en los que no se hacía nada, solo
Reprocharnos las cosas.
Tenemos una conversación pendiente, y sé que me espera esa frase muy tuya:
“te voy a colgar, me das rabia”. Extraño los besos a distancia, y los besos que tu creías, solucionaban mis profundas rabietas y tristezas intergalácticas.
Estoy teniendo conversaciones con tu fantasma
Cada noche,
Siempre le hablo de los días en los que todo nos alcanzaba
Para probar y compartir:
¿Qué tal será ese helado?
Hmm…fusión de chocolate!
¿Lo compramos?, yo tengo $500 (sonreías) y tu?
Dale, vamos a comprarlo.
Hemos hablado de esos días absurdos de calenturas, parecíamos adolescentes reconociendo el placer. Buenos días, buenos tardes, buenas noches… no puedo recordar todos esos lugares donde hicimos el amor, seria bueno preguntarse
¿Donde no lo hicimos?...
¿Cómo es el nombre de aquel motel al que no podemos volver? Ja! Todo por ese Bacardi que vuelve loco a los hongos y a las mariposas, más a los hongos…mas a los hongos…
¿Recuerdas que aquel día prometimos no volver a beber jamás?
quieres una cerveza para continuar la conversación?
Algo aprendí, y es a no confiar en aquellas puras y nobles promesas de hongos…lo hacen con el corazón pero la memoria siempre les falla.
Recuerdo también el primer día, el primer día de muchos.
Aquel día en el muelle galáctico
Con los ovnis y las estrellas extrañas y los deseos.
Recuerdo mis rabias, las conversaciones, las pataletas mentales, los celos inventados y los que no los eran, recuerdo los días en que estábamos realmente enamorados y los días en que no y que ambos valían mucho.
No quiero hablar de amor contigo, porque sé lo malo que eres para hablar de estas cosas cuando te incluyen. Pero el amor de las mariposas y los hongos es otro cuento.
El señor tomate pregunta por ti de vez en cuando, cuando es más sr. Hongo me parte de nostalgia y me trae remembranzas de aquellos días cuando solo éramos tres, como los tres mosqueteros, Ja! “los tres mosqueteros de la pereza crónica”
Los tres, esa combinación extraña que nos funcionaba:
-Un hongo que no duerme, un sr. Hongo que a veces era tomate y una mariposa que de vez en cuando se pegaba contra las paredes.
Era genial ¿recuerdas? Y aunque siempre nos quejábamos, y no lo reconocimos antes, éramos felices.
Recuerdo los días de súper héroes, las noches donde siempre repetías las conversaciones sobre la historia de Japón o de china, tus historias repetidas sobre la miopía, también recuerdo tus chistes malos en alemán, recuerdo tus borracheras. Oh si! Como olvidarlas! Que borracheras!
Me acuerdo de los días en los que querías ser bueno y yo mala
Y cuando tú eras malo, yo te regañaba.
Recuerdo claramente, los regaños de tu mamá
Los días de 24 horas de juegos, los días de lagrimas,
Hermosas lagrimas, cuando yo te rascaba la cabecita o
Cuando tú me decías: “Te ves linda cuando lloras” y luego para dañar la frase
Tratando de arreglar el momento, aunque no lo hacías adrede, solo querías contentarme
Decías que debía llorar siempre.
Recuerdo también tus lágrimas, y aunque nunca lo dije, sabes que lo siento…
Lo siento mucho.
Recuerdo que en momentos como este me dirías: “la cosa no puede ser tan mala, deja el viaje” y harías ese ruido de gruñón, que es lo único que demuestra que estas enojado.
Y yo te diré: “es que no me comprendes” .
Recuerdo tus pudores, aquello de que por más costeño que eres nunca dices vulgaridades, obscenidades ni santas ni sucias.
Recuerdo que a veces tienes mala memoria. ¿Será que te acuerdas de mi?
Yo a ti siempre, siempre, siempre te recuerdo.
Aunque tengo que confesar que después de tantos días
La imagen que tengo de tu rostro es una incógnita, ya no sé cuales son tus gestos
Ni como sonríes, ni gesticulas, y tu voz la he transformado.
Recuerdo tus ronquidos, porque los tengo grabados.
Y recuerdo como duermes por las fotos que te sacaba mientras dormías
Recuerdo todo…
Hasta ese triste mensaje: “-te fuiste? Que mala!”
Lo siento, hongo! Lo siento me fui pero no del todo como tú,
Yo siempre seguía esperando un poco de ti, pero tú te fuiste
Y no te culpo.
…bueno, sí te culpo.
Recuerdo las aventuras.
Esos días cuando éramos tu y yo…y éramos grandes!, éramos todo!
Te he preparado palabras envueltas en papel de regalo.
Dime cuando regresas y por favor,
Que tu regreso no sea una promesa.

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