
otra vez, como antes.
Ya extrañaba sus historias fantasiosas y sus amores imposiblemente posibles.
Me contó que esta enamorada de dos hombres, o que al menos eso cree; de un hombre lobo y de un muchacho ojos negros , que su corazón estallaba de solo pensar en alguno…y así como toda enamorada, cualquier cosa que yo dijera, servía para ella hacer referencia con cara de tonta, acerca de su lobo o su ojos negros.
- He estado varios meses comiendo naranjas, tengo muchas ganas de adquirir la personalidad Bandini- le dije seriamente
- Ahh,-dijo suspirando, asqueandome de amor- mi lobo se parece a Dorian Gray, digo físicamente, además que es vegetariano…
Yo trataba de tener alguna conversación medianamente seria, pero, a los 30 minutos de nuestro reencuentro, me resigne simplemente a hablar y obtener de ella respuestas de amor y de recuerdos.
Su dos hombre no sé donde están ahora, algo me dice que la habían abandonado pero no quise preguntarlo.
De golpe dejo de hablar de sus amores lejanos, y me pregunto ¿y tú?
- y yo ¿qué?- le dije.
- ¿Cómo estas tú? ¿Qué ha pasado en tu vida?
Bueno,- pensé mucho tiempo que responderle-
realmente no sé como estaba…¿cómo estoy? no lo sé…es una pregunta muy difícil. Así que prendí un cigarrillo. Le ofrecí uno
- No gracias. Estando con “chico ojos negros” aprendi a fumar esta marca de cigarrillo. Ahora solo fumo estos, los demás me parecen…hmm, no sé muy sosos.
Y me mostro, un paquete de cigarrillos que en mi vida probaría,
No recuerdo la mirada que le eche cuando dijo eso, porque no puedo verme, pero sé que fue una mirada de:
“que tonta te has vuelto”
Y comencé a hablar antes de que siguiera intoxicándome con los gustos y pasiones de sus dos hombres lejanamente amados.
- He estado escribiendo mucho, todo este tiempo ¿sabes?. Bueno, no te negaré que se me hizo difícil al principio de tu partida, pero ya me acostumbre a escribir sin que estuvieras presente.
Dijo que le encantaría leerme nuevamente, y sonreía como siempre, con una inocencia y a la vez con cara de tonta…
¡Ay! esa sonrisa es tan hermosa, que es imposible no perdonarle que ahora sea especialmente tonta.
- Bueno, de resto todo sigue igual- proseguí para que no se diera cuanta que a veces me embobo con ella.- sigo enamorada de Julio Cortazar, aunque él no me corresponde, mucha gente pretende hacerme creer que esta muerto, yo sé que solo se hace el difícil conmigo. De hecho tengo planeado releer la rayuela; esta vez encontré un cd con todas las canciones que él propone en el libro, asi que leeré escuchando, lo que él escucha…
Ana mi miró con cara desconcertada, pero a la vez, la misma cara con la que yo la miré cuando me confeso porque ahora fumaba “Gargantas ensagrentadas”.
Hice una mueca de sonrisa un poco disgustada…pero bueno…me sentia feliz,( aunque no lo demostre nunca) de que ella estuviera nuevamente conmigo.
- Y bueno, ya esta, pienso irme unos días a un lugar solitario, para poder hacer mi ritual de leer la rayuela, asi que estarás sola en casa por dos o tres días. Y bueno, ¿Qué más quieres que te cuente?
Ella con una cara de curiosidad pero a la vez de felicidad inquitante, habia algo en ella, que la hacia brillar más de lo normal; ahora me empezaba a caer mal, por la sonrisa tonta y los temas superficiales que tocaba; pero no, nunca he podido odiarla tanto como a mí.
-¿Y el amor que tal? ¿sigues con el muchacho que remendaba zapatos y corazones rotos?
¿Cómo podia ella acordarse de él?, si yo después de tanto tiempo, no pude ni recordar que alguna vez estuvimos juntos
- No, no estoy con él.
Ana blue sabe que no me gusta hablar de mi vida amorosa, ni siquiera con ella…no entiendo por que pregunta…
y se queda con cara de esperando algo más de la respuesta
Y me miraba fijamente, con sus ojos grandes y azul oscuro, me miraban con tanto silencio, como quien mira a un maestro.
-Bueno, no te lo voy a negar.-Acedí a contarle- Tengo sexo esporadico con un antiguo amante…es lo único que te puedo decir de mi vida amorosa, pero no te preocupes, casi nunca lo traigo a casa. Y ¡no!, no estoy enamorada, no me mires con cara de que quieres que te confiese un enamoramiento, porque no lo hay. Solo es sexo.
Continuamos hablando, cambiamos de tema, de aquellos amigos en común que teniamos, ella me contó cosas de Parker, ya que ella tiene más contacto con él que yo, me hablo de sus días junto a Bessie Smith… yo por mi parte, que no suelo tener muchos amigos, porque me basto con dos verdaderos y atentos, le conté de Frank y de lo mucho que habiamos estrechado nuestra amistad en estos largos 15 meses.
Quedamos de acuerdo, en invitarlos alguna noche fria a beber vino y hablar un poco.
Fue atardeciendo, y ana blue, comenzo a parecerme más diafana y azuleja, me dio nostalgia y comenzamos a recordar toda esa epoca en la que fuimos grandes amigas, inseparables hermanas…inseparables almas…
Cada vez que el sol intentaba ocultarse entraba por debajo de la puerta un dejo de esa luz que iba muriendo, y otros rayos de luz, provenientes de las ventanas y de los agujeros del techo, iluminaban su rostro, hasta dejarla como un angel.
Ana blue se iba transformando en ese personaje que inventé y amé (y amo).Se transformaba más a la ella que yo conocía y más su ella que mismísimamente odiaba.
Me contó todo lo que habia conocido mientras estuvo lejos; los libros que habia leido, los que habia odiado, como aquel de James Joyce que por respeto(o miedo) no mencionaremos.
Me dijo que habia traido nueva música, y que habia estado tan ocupada del amor y de enamorarse que ya no le interesaban las guerras, y que se habia ausentado mucho tiempo de los mocos sabios, por miedo a que a sus queridos, les produciera asco.
Esta vez, ya no hablaba con tanta pasion de ellos, ni del lobo, ni del ojos negros, de hecho, mencionaba tan largamente sus nombres, que parecia tener una embolia cerebral. Comenzo a tener tanta nostalgia y tristeza que su idioma cambiaba, ya no entendia nada de lo que decia, ademas que todo lo susurraba, cada vez hablaba más bajito, para sí misma.
Habia en sus ojos una condena de lagrimas que me ponian en esa extraña condición de tener que consolarla, cuando realmente no quería.
Cada vez que ella llora, suelo inspirarme más a escribir. Y aunque me habia acostumbrado a escribir sin ella a mi lado, justamente hoy, a las 3:15 de la tarde, comprendí que lo que habia escrito en esos 10 o 12 meses no se comparaban con lo que podría escribir ahora, teniendola a mi lado.
Justo en ese momento, algo me salvo, de tener que acariciar su atormentada cabezita y taponarle el corazon con besos.
Un vecino, al que desconozco por mi incapacidad de salir de la habitación, gritaba y amenazaba eufóricamente que mataria a alguien.
Gritaba tanto que las pareces rechinaban, decia cosas sucias, pero que saliendo de su alteración sin motivos, a mi me daban risa. Baje el volumen a la canción de Coltrane (lo siento coltrane, nunca mas lo vuelvo a hacer) para poder escuchar bien sus insultos.
Y maldecia, maldecia a todos en el barrio, y ahora que lo pienso ¿eso me incluia a mi? y a ana blue tambien?
Esta última, parecia dormida con los ojos abiertos, creo que ya no podia ni, ver ni escuchar, y comenzó a empapar la habitación de lagrimas que ni ella percibia que salian de sus ojos…
la deje alli sentada, estaba como en estado de hibernación o de pronto soñando con sus queridos efebos de otro mundo.
Por mi parte, mi vecino cada vez seguia insultando, esta vez eran insolencias mal dichas, y hay algo que odio en esta vida, además de los sapos y las omisiones, son las palabras mal pronunciados o la mala incorporación de una verbo o adjetivos en una oración, y cada vez que pronunciaba algo, me hería en el idioma, como si me clavarán palillos chinos en las encías.
Me puse mis chancletas de colores, y un paño azul en la cabeza. Salí tan enojada, que olvide la presencia de Ana Blue, nunca en su presencia hubiese dicho semejante insulto.
Hay algo que Ana blue odia, y es que tome frases prestadas de libros, de cualquier libro, (menos de ese de James Joyce) para quedar bien ante un ignorante de la literatura.
Así que estando frente a la puerta del vecino que gritaba y gritaba con matar a alguien o a todos – no lo sé- me sentí en mi momento de ser Arturo Bandini, obviamente, en versión mujer…
Improvise y armé ese hermoso insulto que Bandini le profesa al moribundo Sammy.
Mi vecino a falta de entenderlo, se callo un segundo, mirándome con los ojos hinchados de rabia; seguro ni el mismo sabia si esa nueva rabia era porque no había entendido o porque se lo había dicho una mujer, mucho más pequeña (de estatura) que él, pero sobre todo mujer.
Y volvió a maldecir, y a gritar y a gritar, mas fuerte como si el asunto ahora fuera conmigo… ¿lo era?
Yo me quede mirándolo fijamente a los ojos, hay otra cosa que me hierve la sangre, y es que me reten.
Comencé a reírme muy muy fuerte, incluso más fuerte que sus gritos, me reí tanto, que ya no contenía mis piernas y el dolor de panza, reía con pequeños espasmos en estas zonas.
Mi vecino se quedo callado, mirándome.
y yo seguía riendo.
Él iba a cerrar la puerta de su casa, creo que yo comenzaba a asustarle.
Antes de que cerrara la puerta del todo, paré de reír y le dije, muy seria:
(Estas sí palabras mías. Y sino, serán de algún libro, que, aún no he leído)
- Nunca había visto a un payaso tan gritón como tú fuera del circo. Gracias por el show.
Este, cerró la puerta de un golpe.
Yo sentí calor recorriendo mis venas, nunca me había enfrentado a alguien, y creo que esta vez lo hacia para evitar el momento melodramático de Ana Blue.
Entre a mi casa, sonriendo y temblando.
Cerre la puerta y no vi a Ana Blue en la habitación, estaban sus maletas, sus libros, sus cantidades de libros, pero ella no estaba. ¿en que momento salio y no la vi?
Revolví los libros a ver si estaba dentro de alguno, pero no, todo fue fallido.
Me canse de buscarla, después de haberme enfrentando al vecino, me sentía fuerte y la ausencia de ana blue, no podia quitarme mi momento de felicidad.
Comenze a sentirme como el personaje de Fante, y a disfrutar cinicamente como él, estos momentos estupidos y cotidianos de la vida; comer tantas naranjas en 5 meses esta comenzando a hacer efecto -pensé.
Prendí un cigarrillo, y justo cuando estaba a punto de escribir esto, que estas leyendo…
Ana blue apareció y me dijo muy decidida, como nunca la habia visto, como quien decide morir, como quien afirma que es gay, como quien dice con odio y seguridad algo:
-¡Quiero ser Púrpura!- me dijo
El cigarrillo que acababa de prender, cayó de mis labios.














